lunes, 9 de diciembre de 2013

LA EDAD DE LA INOCENCIA


Mi perro, que apenas tiene un año,
acaba de romper las lilas
que planté esta mañana
y mueve la cola con euforia
cuando compruebo lo que hizo.

También yo, siendo pequeño,
rompía alegremente los juguetes
ante la desazón de mis progenitores.

A veces, me pregunto si Dios
no será un niño inocente todavía,
que, haciendo alarde de sus travesuras,
se pone a jugar con las estrellas.

CÉSAR CANTONI -Argentina-
Publicado en el blog revistaislanegra.fulblog

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