martes, 24 de diciembre de 2013

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE


Una vida se extingue la de mi madre como la ardiente
llama en el pabilo de una vela, lentamente y con mucha bruma.
Al unísono una vida empieza a florecer en el vientre de mí amada hija.
La primera una heroína que luchó a brazo partido,
sacándole astillas a la vida, burlándose del dolor, sin doblegarse
al pedal de una máquina de bordar que la acompañaba desde antes
que aclarara el alba hasta cuando se ocultaba el sol, hasta hace unos
diez años en qué mermó la energía de sus piernas.
A fuerza de pedalear con el hombre (mi padre) que aprendió a bordar,
ella amamantó siete hijos dicen que es número de suerte yo me case
en dos sietes.
Con parsimoniosa lentitud la muerte se apodera de ella, se enamora de
sus despojos , la invita con su mirada, la quiere poseer, ella lucha
tenazmente y lentamente sus fuerzas van mermando.
Ella como toda la vida confió en ese invisible dios, se levantó una mañana
sin usar su andador porque decía que su amado dios
no ha de permitir que pase nada, esa mañana le ganó al alba
pero su dios le fallo y al pavimento fue a dar para no caminar
nunca más y hoy se extingue esa vida en la cama de un hospital,
ella no entiende lo que pasó pero sigue clamando al cielo
por su recuperación, recuperación que no llegará
por la gravedad que reviste. Ella sueña y dice que se va a morir
pero está tranquila porque su esposa y su madre la vienen a llevar,
la están esperando para darle la bienvenida al mundo de los muertos.
Indescifrable el misterio de la muerte y el del más allá, cuando
murió mi padre dijo que la mamá le venía a llevar que no
nos preocupemos, una vecina dijo que en la puerta de su
dormitorio estaba su esposo que le había venido a llevársela y expiro.
¿Será verdad lo de otra vida o solo un efímero sueño?
Yo creo que a nadie le gustaría ser eterno peor si tendría los mismos
problemas de este mundo.
La compensación de la vida, dentro de algunos meses nacerá el repuesto
espero que sea una hermosa niña que en algo remedie el vacío irremplazable
que dejará mi madre.
Y la vida y la muerte seguirán danzando en desigual competencia
porque más son los que nacen que los que se mueren, la que no pierde
es la muerte, logra su propósito seguirá causando dolor, angustia,
desesperación, quebranto o lo que me está provocando en mi
en este momento un gran vacío difícil de llenar.
Muerte termina tu macabra obra y no dejes que ella siga sufriendo más.

Alberto Recalde Romo -Ecuador-

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