domingo, 8 de diciembre de 2013

EN EL CALLEJÓN


Abiertos los ojos no vi
porque nada había que ver
ya que la noche llegó
sin que me diera cuenta.

Impresionante el silencio
que como una capa
lo envolvía todo.

En el callejón se encendió
una luz brillante
que adormeció a las sombras.

Cerré la ventana
porque el frío me helaba
los labios resecos.

JOSÉ LUIS RUBIO

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