lunes, 9 de diciembre de 2013

EL DESTERRADO


Compañero casi eterno del mal fario
y solitario porque así yo lo prefiero.
Fui del mundo desterrado, despreciado
por no ser más el vasallo y querer siempre ser fiero.

Este cielo es mi sombrero y en sus alas
descolgadas en mi frente ya no siento
el susurro de los vientos, los que antaño fueron
augures hechiceros de mi honor y de mi sueño.

La muerte tras el filo de una esquina
y siempre tan mezquina como el hilo del que pendo,
una esquina de dos lados que me aguarda
y me guarda del azar del que dependo.

La locura en este rostro siempre oculta,
caballero de maneras y modales
cincelados por la rabia y por la luna.
Tranquilo, despechado, inconformista,
sangre de honor, vello de furia, imperturbable,
serena crisma y bajo el pecho, corazón malabarista.

Fui del mundo desterrado, despreciado
por no ser más el vasallo y querer siempre ser fiero
a pesar de mis fracasos.

Gustavo González -Valladolid-

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