Yo quería escribir poesía
y como era labrador sembraba un puñado cada día,
mi campo era marrón pero fértil como la vida misma.
Los regaba con el sudor de mi frente,
los labraba con ilusión y amor,
con mis lágrimas de cristal
los abonaba y de esperanzas los llenaba;
con los bueyes parsimoniosos y fuertes
tiraban del arado que surcaba.
Mis versos aunque sencillos
pero profundos y rebosantes de libertad;
los sembraba todos los días sin desmayar..
le echaba un puñado de amor
en cada puñado de grano..
le inyectaba libertad, justicia y paz.
Cada año cuando los recolectaba
era un amargo desengaño..
pero jamás me desesperaba
y aún los sigo sembrando;
con esta pluma de águila que me sirve como arado...!
Pondré mis ideas en el aire
y quizás más pronto que tarde
vea florecer el grano.
Pues ya lo que queda no es tanto
para marcharse al otro barrio
y como todo buen labrador
me gustaría ver el fruto de este arduo trabajo....!!
Rafael Chacón Martel -República Dominicana-
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