lunes, 9 de diciembre de 2013
BREVERÍAS
2946
Hazme el amor en furia de tormenta,
pero también en placidez de brisa;
en catarata y calma de laguna.
Inmoviliza a esta mujer hambrienta,
que en rebeldía está, y está sumisa,
sin rehuir de tus tácticas ninguna.
2947
En circunvalación de tus sentidos
vengo con sed de ti; quiero absorberte,
y escuchar los más íntimos sonidos
que sólo el cuerpo enamorado advierte.
Sólo de piel y afecto revestidos,
como quien espasmódico pervierte
cada frío principio moralista,
ya en posesión o en vías de conquista.
2948
Ciego sin ti, ¿quién me dará la mano,
dirigiendo mi paso en el sendero
que una vez recorrí, cuando vidente?
No sabré, solo, si ya estoy cercano
a mi destino, o si un despeñadero
se interpone a mi paso de repente.
Fuiste necesidad y, hoy, mi indigencia
clama en desolación por tu asistencia.
2949
¿La ley? ¿Qué ley? Un tiempo atrás la hiciste,
y la acepté, gentil legisladora,
como por blanda diosa promulgada.
Mas tu templo, hoy en ruinas, ya no existe;
y vivo en la anarquía turbadora
de hambre de fuego y esperanza helada.
Reconstruye tu altar, y restablece
cuanto se nos perdió y nos pertenece.
2950
Cada vez que me tocas o me miras,
o el eco de tu voz roza mi oído,
me contagias de tu íntimo veneno,
circulando en mis venas. Si respiras
mi propio aliento, incendias tu sentido,
y en el contacto mutuo, estalla el trueno.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario