domingo, 22 de diciembre de 2013

ANGELITOS DE DIOS


- No sabés como me duele “Jamón”.
Apoya el dedo en el rayón de sangre espesa que se desliza sinuosamente por el filo de la tibia flacuchenta.
- Flor de planchazo te bajó el hijoeputa ese.
- Esto no es nada “ Jamón”, lo pior es “bancar” a mi vieja: “Que no estudiás, que te pasás el día jugando al fóbal, que para colmo te me venís lastimado”… y que patatín y que patatán. Y no te digo nada del moquete que me “emboca” al final.
Con las piernas abiertas en tijera los niños se han sentado en un claro de pasto húmedo y enmalezado. Sostienen la espalda en el paredón trasero del Hogar de la Liberada, una construcción muy antigua destinada al albergue temporal de las penadas por la justicia; depende de la Dirección Nacional de Cárceles y una Comisión de señoras caritativas que apoyan económicamente.
Cumplido el tiempo de condena muchas de ellas no tienen dónde ir. Tampoco sus hijos pequeños, sujetos inocentes de los códigos de la inclemencia y la indiferencia social.
El Establecimiento oficial de reclusión de mujeres se levanta en la manzana enfrentada a esa casa. Sobre uno de sus lados se levanta una capillita preciosa en la que se veneraba a la virgencita de Luján, hoy colonizada por San Expedito.(¿?)
Mi inolvidable profesora de Literatura, Susana Lagarmilla, nos aconsejaba pasar un ratito por allí para apreciar la reservada maravilla de las columnas de granito que enmarcan la entrada del templo,talladas en estilo etrusco. Nosotros, sus alumnos privilegiados, siguiendo sus sabios consejos agarrábamos para la playa y “hacíamos fútbol” hasta quedar como piltrafitas.
Aún hoy, y a pesar de los años de descuido transcurridos, es posible advertir la magnificencia del arte de aquellos bárbaros que poblaron las tierras que enmarcan el Amo, el Tíber y el Mar Tirreno. De ahí precisamente proviene mi abuela materna que como buena toscana, acostumbraba plasmar sus pulsiones artísticas con sus entrañables zuecos de madera sobre mi lomo todoterreno.
Por la puerta de esa capillita, insólitamente contigua a la cárcel de mujeres, cierta vez, ya lejana, cien y pico de guerrilleras tupamaras se escaparon y volvieron a respirar el perfume de los rosales y jazmineros que rodean la zona.
Unas cuántas fueron apresadas nuevamente y otras corrieron suerte variada. Una de ellas – fue muy comentada la anécdota – se detuvo en la puerta como pasmada, contemplando los efectos misteriosos y sutiles de ese tallado en hueco. Una de sus compañeras notó la debilidad que la dominaba y le propinó una trompada en un riñón que la despabiló prontamente. Los hijos (tres) de esa muchacha, lamentablemente nacieron todos con la zona renal abombada.
A partir del hecho de que la gente tomase con jocosidad el asunto, las monjitas que compartían con policías gordos los quehaceres del recinto de reclusión, fueron sustituidas por un selecto grupo de milicada femenina que escupía por el colmillo, despidía olor a queso rancio y al menor gesto te bajaba un garrotazo…
Pero volvamos a nuestros chicos.
Desde la posición que se encontraban era posible observar, flanqueado por un sinfín de casitas humildes, un angosto y alongado campito ralo, refugio futbolero de la chiquilinada del barrio. De noche las parejas de novios solían aprovechar ese predio descampado para entablar sus lances amatorios, y las obreras del sexo atender a los clientes menos dotados económicamente…
En épocas pretéritas transitó por ese corredor el viejo ferrocarril de “los patos” con destino al Hipódromo de Maroñas, esperanza fiel de los perdedores.
Aclaro que en mi bendita tierra uruguaya se moteja de “pato” al que no tiene un “peso”, (moneda nacional) en que “caerse muerto”.
- Cuando lo agarre solo lo via cagar a trompadas a ese. Esto no se hace…y vo “Jamón” tamién tené la culpa por pasármela corta y pa pior ponerte a separar cuando le iba a dar la biaba.
- Aguantá Cholo: Ahora resulta que la culpa del planchazo es mía. Lo que vas a conseguir es que me enoje contigo y no te pase ma el resultado de los problema e’ la escuela. Este “sesto” año es bravísimo, y vos pa’ las matemática sos un adoquín . Te vas a quedar repetidor…y yo, camino al liceo, te via saludar de lejo. Gilún.
- Y mi vieja me corta las bola…
Ríen ambos a más no poder por la ocurrencia, golpeándose moderadamente los brazos en señal de franca amistad.
En un descuido “Jamón” deja caer pesadamente la mano sobre el sexo de su compañero en el intento de apartar un moscardón aturdido por el calor.
Doblado como una oruga, se toma con las dos manos la zona baja.
- ¡Ayyyyyyyy…!me reventaste el “pájaro”¡ ¡Sos ma bruto que mi tío Roque¡
- Disculpá, fue sin querer. ¿Viste como duele cuando te golpian ahí? En los “huevo” más toavía.
- No me digás nada “Jamón”; la parío…!Cómo duele! ¿En los huevo? Un pelotazo en los huevo es una cosa insoportable.
- Pero tiene cosas linda también…viste ¿no? Cholo.
Se miran con desconfianza. Una mirada prolongada de mejillas ruborozas.
Una señal se ha prendido.
Sin sospecharlo pero con comodidad van a traspasar un umbral inédito de confidencias.
- ¿Qué tiene cosas linda decí?... otra que lindas. Cuando me acuesto, basta tocármelo para que el “pájaro” se me ponga duro como un palo. Me lo acaricio y me lo acaricio hasta que en una vuelta sale un chorro raro que moja las sábana. Toditas las noche en el cuartobaño me saco las gana. Dispué en la cama…y dale que va. Nunca senti una cosa así. Es lindo; como rascarse contra una coluna. Como que volás medio mareado ¿viste? Quedás blandito y con la carne de gayina…
- Yo también “le doy de punta”. La vieja me pregunta siempre por las manchas amarilla y yo me hago el ganso o le digo que son las pulga del “Banana” que sale de la cucha y duerme al lao mío. Una vuelta mi hermano el Toto me llamó “pajero” por eso. Siempre lo mismo: “Pajero” para aquí, “pajero” para allá.
- Y claro chauchón…a eso se llama monstuorbación, inorante. Cuando le veo la bombacha a la Beatriz esa noche son dos o tres en fija. O las teta de mi tía la Pocha. No sé por qué será.
- ¿Y para que mierda sirve ese pichí amarillo “Jamón”?
- Y…!qué sé yo”! Capá que pa’ limpiar los conduto.

LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI

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