Cae la noche afuera como una red oscura de anchas cintas con agujeros brillantes. Adentro, en su razón, no hay sombras: todo está iluminado por una luz solar que proviene del recordar las amables imágenes de sus seres queridos dando ánimos y sonriendo. Pero más adentro aún, en sus sentimientos, la oscuridad la proyectan las fieras y crueles palabras de ella, como una jaula de diamantes negros. Lo peor es que nunca fueron dichas.
Escrito en el Café de Ruiz / Barrio de Maravillas, Madrid, 25 de Junio, 2013.
Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España) y José Carlos Castellanos Rabadán (España)
Publicado en Escribimos en Los Libros de las Gaviotas
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