domingo, 22 de diciembre de 2013

33


Húmedas babosas se deslizan a tus pies,
el frío vientre de un sapo
acorralado por la noche
en alcohol enamorado.
Mezcla de babas de besos
de caracol,
amor mojado por la escarcha
de la hierba de un monte
entre acantilados abiertos.
De qué sirve una sala
empapada en sudor
a las ocho de la mañana.
Déjame tiritar de frío
entre mis sábanas,
ahora que nos hemos quedado solos.
Cuántas veces te has detenido
ante un patético atardecer
esperando una llamada de teléfono.
Desnudemos la luna
ahora que no hay testigos,
ahora que el mundo se tambalea
entre enrolladas serpientes de cascabel
y son las ocho de la mañana.
Porque se han reblandecido bajo el sol
todos los escudos de plástico
que te protegían
y mi espada es de niebla espesa cuando amanece.
Dejadnos ser dos hojas de terciopelo
a la caída del destierro
para más tarde
no llegar a nada.

Del libro En pie de tregua de DANIEL GRANADO PULIDO -Cádiz-

No hay comentarios:

Publicar un comentario