Y se me hizo de noche
pensando en tu mirada,
imaginando mil cosas
que no me permiten
tu presencia esta madrugada,
me encuentro recorriendo
las calles todas hermosas
decorados los árboles
a mí alrededor con luces blancas,
así voy deambulando y
prestando atención a cada uno
de los azulejos que
maravillosamente encajan
para formar este bulevar
por dónde me desplazo descalza,
con los brazos abiertos
y la mirada al cielo.
Una helada brisa
acaricia mi piel
cuando pienso que
no te volveré a ver,
que por más que te busque
no te encontraré,
que ese rostro que tanto
disfrutaba mirar,
entre mis manos no lo tendré,
y que tus ojos esas lámparas
que llenaban de luz
mis más oscuras noches
no me iluminarán.
Cierro los ojos y
a mi mente llegan
marejadas de recuerdos,
lloro amargamente
cuando pasan las imágenes
cómo una película
en blanco y negro,
sacudo con fuerzas mi cabeza
tratando sacar disparada
de ella la tristeza,
con fuerzas aprieto mis manos
sobre mi pecho allí donde
un tenue palpitar se siente,
desesperadamente
empiezo a recordar
en vivos colores
tu sonrisa, tu mirada,
tus palabras, la maravillosa
forma en que tus brazos
me cobijaban,
al instante recupero los bríos
y este loco, viejo corazón
corre desenfrenado
como un caballo desbocado,
él se resiste a morir porque...
!Porque tú habitas allí!
Yasira Mendoza
No hay comentarios:
Publicar un comentario