Si buscara un perfume
en la impenetrable selva,
entre otros penetrantes olores,
me encontraría con el olor
de los trepadores monos.
Si quisiera encontrar un perfume
en el seco desierto
allí me asaltarían
los olores del resistente camello.
También hay calientes olores
en la boca de un volcán
y fríos en las cumbres nevadas
del mítico Himalaya.
En el mar impregnaría
de salados perfumes
mi cuerpo desnudo
dejando que el agua me cubriera.
JOSÉ LUIS RUBIO
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