martes, 15 de diciembre de 2020

ODA AL SUEÑO


Poco a poco llegaste a mí.

De tu mano alcancé

las cumbres más altas

donde la nieve me fue cubriendo

hasta hacerme desaparecer.

Después me llevaste al desierto

donde, en la soledad surgió,

de la arena, el ser más fantástico

que vi en mi soñadora vida.

De pronto cambiaste la arena

por un mar de olas gigantes

que saltaban por encima

del viejo espigón.

Por último borraste todas

las imágenes y dormí profundamente

arrullado por tu dulce canto.

Cuando desperté de ti, sueño,

no me quedaba ningún recuerdo.

JOSÉ LUIS RUBIO

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