¡Mira mis ojos!
¡Míralos!
Tienen para ti gotas de hielo
gestadas en los inviernos
de tus amores yermos.
Tu pasión se durmió en un lecho de sombras
que engendraste en tus horas
de intricadas maniobras.
No tengo para ti
guardianes que te honren
ni tiempo para hacer festejos de pasiones.
Se fue la dulce gloria de dormirme en tus brazos
ya no viven las uvas del vino que tomamos
celebrando con fuego
momentos de embeleso.
¡Mira mis ojos!
¡Míralos!
Están anochecidos
no te buscan ansiosos
no esperan tu retorno
ni el beso de tu boca agita mis anhelos.
Puedes irte muy lejos.
Yo estaré con mis alas programando otro vuelo.
Beatriz Ojeda
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