Una avalancha humana
se acerca a las fronteras,
huyendo de la miseria,
del hambre.
No importa sus pies
cansados, su boca seca,
los mueve la esperanza.
Si la esperanza de mejores tiempos,
cualquier sacrificio
es válido.
Muchos se quedan
en el camino,
cortando sus sueños.
Con sus ojos abiertos
mirando el cielo,
su última visión
rogando ser recibidos
por el creador.
Pidiendo no existan fronteras,
en las alturas.
Leyes sin compasión
para aquellos que sufren,
¿Cuál es su culpa?
Para impedir querer
una vida mejor.
El mundo empañado
por sus lágrimas.
Caminantes de sueños
eso son los migrantes,
cargando sobre
su espalda el dolor de abandonar,
a su familia,
con la promesa
de traerlos.
Promesa que muchas
veces no se cumple,
porque es una aventura
incierta.
Migrar a lugares lejanos
huyendo de la maldad.
Avalanchas humanas
en pos de un sueño,
ser libres y producir
no quieren caridad,
solo una oportunidad
para salir adelante
con esfuerzo y sudor.
No los desprecies,
no los odies
mañana quizás te toque
migrar a ti.
Con la corrupción que existe en ciertos países,
dejándonos endeudados por generaciones.
No sabemos que esperar
la economía
va en caída libre,
sin paracaídas.
Migrantes de sueños
en busca de un porvenir,
huyendo del hambre
para sobrevivir.
Gina Fatima Mora Coloma -Ecuador-
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