Jamás imagine que un sol vivía en sus ojos
oí que en su abrazo la sed se mitigaba
y convertía en pan las palabras.
Supe sin conocer para quién eran,
atravesaremos la carne de un tipo raro
que alborota al gentío
y dice "que nació de una estrella"
y que hijo es de dioses
entre otras blasfemias
declaró "sin mi sueño la vida es una roca".
Era común esos días
hice muchos trabajos.
Busque el mejor carbón y el más solido hierro
prendí la fragua y con todas mis fuerzas
y como hacía siempre
forje al calor del fuego
los más filosos y puntiagudos clavos.
me pagaba el imperio.
Me dio curiosidad
escuche cada día
que a los dioses no pueden matarlos
y él es hijo de un Dios
"seguro va a volar o se hará niebla
niebla que hundirá los ojos de sus enemigos".
Cuando sus manos fueron abiertas por los hierros
estuve a la expectativa entre la muchedumbre
me hería oír su dolor
me pagaba el imperio.
Y cuando no voló ni se hizo humo
me dio realmente pena
casi la misma
que cuando a mi mujer devoro la lepra.
Y volvía a casa
con tristeza me dije
ni los dioses se salvan.
Carlos Martínez Villanueva.
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