Una noche decidió pescar en su lancha.
Entretenido en el lugar examinaba con atención las pacíficas aguas.
La luna llena daba encanto al lugar.
Las olas tomaban forma de manos con sus dedos rematados de espuma.
Una sirena lo sobresaltó, un golpe le hizo perder el equilibrio. Ensordecido, sintió frío, las
aguas se arremolinan, brega con ellas, ya no ve.
Unas manos fuertes trasladan su cuerpo, a pesar de todo siente calma, por un momento,
pierde la noción, cree.
Sus ojos se abren, observa con lentitud el lugar. En la arena descubre huellas de dedos
rematados de espuma.
Lilian Rita Franzese
Publicado en la revista Poeta
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