martes, 8 de diciembre de 2020

DESPEDIDA

 

Camino lentamente por aquella calle que seguramente nunca volvería a ver, y se despidió

de aquellos árboles que tanto le agrada contemplar. Arboles tan antiguos como su propia

historia y bajo cuya sombra durmió deliciosas siestas de verano.

Visito viejos amigos, que el rencor o el simple descuido, habían alejado, intentando

cerrar cuentas no saldadas a tiempo, o tal vez intento reconciliarse con sus propios

miedos y odios.

Recorrió con la memoria minuciosos recuerdos: una infancia feliz, la juventud

tormentosa y rebelde, los extraños momentos de amor.

Reconstruyo el complejo rompecabezas de su vida con asombrosa ternura, con piedad

e indulgencia. Anduvo por sus lugares predilectos. Recorrió placitas alejadas del centro,

camino por las calles del suburbio gris y modesto. También guardo los más dulces

perfumes: el del tilo en flor, el de los jazmines, el mágico aroma de la lluvia mojando la

tierra, el de la primavera florecida.

El único equipaje que llevo, lo acomodo en su alma. Quizás necesito más tiempo, quién

sabe. Una mañana no despertó. Su viaje había comenzado.

Mariana Onufriuk

Publicado en la revista Poeta

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