En su garganta un grito se atora
delata su agonía precaria
el sufrimiento su alma deplora
llevándola a una vida sedentaria.
Ausente su alma en pena llora
en aquella maleza solitaria
mira quebrada y perdida la aurora
y silenciosa le implora su plegaria.
La noche eterna, sus fijos martirios
vaga su espirítu sin destinos
azotada por desvelos, delirios;
que torturan sus pasos y caminos
llenos de espinas de rosa y lirio.
El tiempo es su cruel asesino.
LINDA PATRICIA CANDANOZA VARGAS -COLOMBIA-
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