sábado, 26 de diciembre de 2015
UNA ESCALERA AL CIELO, UN PUENTE A LA ETERNIDAD
(Una bella historia de amor)
Cuando frisaba los quince años,
tuve mi primer amor, mi primera ilusión, mi primer beso y mis primeras caricias de una linda jovencita llamada" Yuly"
Y con ello el despertar del Vesuvio y de la lava ardiente de la pubertad,
desbordándose como un torrente sin control ni medida pendiente abajo.
¡Ah...! Esos ardientes besos, y esos cálidos y húmedos labios, sensación primera encendiendo de golpe mi pasión contenida y mi nuevo cielo.
¡Qué sensación tan dulce y extraña, qué gratificación tan alucinante!
Y cuántas sensaciones nuevas,eufóricas y sublimes ardiendo de felicidad dentro de mi pecho.
Cuán bellos y fascinantes días aquellos, llenos de pasiones de ensueño, pletóricas de fantasías etéreas, rebosantes de ternura y de amor puro, santo, impoluto e inmaculado, amor albo, casto y sin malicia.
Y esos hermosos ojos capulí, tiernos, expresivos y vivaces, con su mirar desnudando entera mi sedienta alma...
Cada beso encendía mi hoguera, levitaba y deliraba con cada caricia,
y tembloroso e inerme asistía feliz a cada encuentro íntimo y sublime.
Yo, siendo tímido y de pocas palabras, conseguí conquistarla sin disparar un sólo tiro, tan sólo con mi ternura, sumisión y encanto.
Y ella queriéndome tanto, no tuvo que esforzarse tanto.
Con sutileza me robó mi primer beso, y por Dios santo que fuealgo más que eso.
Me porté como todo un caballero,
anonadado como por encanto,
vislumbrado la asistí con mis halagos, con mis caricias y mis besos.
Y no es que no la haya querido tanto, sino que en mi sano juicio y en mis cabales, jamás hubiese llegado a tanto.
Desde aquel día, a la misma hora y en el mismo lugar, nos dábamos cita los noveles amantes para besarnos, acariciarnos y vivir nuestro amor de niños, púberes y adolescentes bajo la luz fúnebre de la luna incierta.
- Hasta que un día ella me dijo:
"Iré a visitar a mis padres, espérame,volveré, no me olvides" ...
Cada noche seguía yendo allí, hasta que un día, una estrella fugaz, tan rutilante como ella, me dio a entender que mi amada Yuly, jamás volvería, que tras sus padres en un torbellino, al cielo voló. Desde aquel día, sólo y triste quedé yo.
Ignorando que era huérfana y que sus padres un año atrás en su automóvil se habían desbarrancado al río, muriendo los dos,
y ella ya habiendo cumplido los dieciséis, yendo por el mismo camino, por esas fatalidades del destino, el bus en que viajaba al río cayó y sólo ella murió.
Ese día, en mi inocencia, juré que levantaría una escalera al cielo para bajar los luceros de tus ojos y que construiría un puente a la eternidad que me llevara de nuevo hacia ella.
Tantos años han transcurrido ya, y encontré consuelo y reposo en los brazos de otra mujer, pero aún hoy asciendo por la escalera de los años bisiestos, y cada peldaño me acerca más al final de mi azarosa vida y la urgencia de alcanzar con mis manos sus grandes ojos luceros, para no ir a oscuras, ni solo el resto de mi sendero.
¿Y el puente? ...
¡Ah...! Ese puente impecable, bellísimo y vistoso puente, reluce y seduce con su manto de muerte, como quien dice: "hasta aquí tu suerte".
¡Oh...! Muerte inclemente,
he de cruzar tu estela, que me llevará de nuevo a verla.
Yuly,... tierna y amada mía, aún contempló tus bellísimos ojos lucero, aún relucientes alumbran para mí, aún tu cálida sonrisa de claridad de aurora, se refleja en el perfil de la luna.
Tus ojos y tu blanca sonrisa iluminan mis anciagas y lúgubres soledades, llenando de esperanza mi corazón.
Aún tu recuerdo obnubila mis pupilas, horadando mis añoranzas. Y hoy sintiendo próxima mi partida, sólo dios sabe si allende de la tumba, tras surcar los mares de la muerte, estarás allí como antaño, lúcida, radiante y lozana, coqueta, grácil y sugestiva cual mariposa blanca, diáfana como un ángel y reluciente cono un diamante, con los brazos abiertos y extendidos, con una azucena entre tus tersas y delicadas manos para abrazarme dulcemente y con toda la ternura de tu alma enamorada, con un ósculo santo, amorósamente darme la bienvenida.
George Rivas Urquiza -Perú-
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