Hendidas las compuertas,
el agua toda corre a raudales,
sensaciones abiertas,
olvido de los males,
mirada en derredor de catedrales.
Volcados los suspiros,
un grito de placer dora la espalda,
por donde van los tiros,
la deuda que se salda,
miradas que se van bajo tu falda.
Remedios concluyentes,
paciencia deleitosa y arrogante,
pinchazos en la mente,
medidas de sextante,
dolor de viejo olvido del amante.
Julio G. del Río -Valencia-
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