martes, 24 de noviembre de 2015
QUIÉN DIRÍA
Recorro la noche con los dedos rotos
cansado de la intemperie y de pensar,
quién diría que duermo como encajonado
en una habitación estrecha
que huele a asfalto y a calma.
Recorro la noche demasiado lejos
de unos dedos deslizándose por el cristal,
quién diría que siempre es temprano
demasiado temprano
para respirar otro aliento.
Recorro la noche tocando el silencio
como si nadie fuera una zarza,
quién diría que los besos heridos
son vagones cargados de recuerdos
y de amarras desatadas.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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