Una está viva porque se perdona
no sabe cómo ni por qué
la vida cada día
está viva
por insistencia, por obcecación
porque amanece y aunque duelen
los huesitos rotos
la piel responde al asombro
de este día
como al de ayer al de mañana
y se abren corolas
las preguntas.
Una confía
y está bien que confíe
aunque el instinto alerte de seguros
abandonos
de egoísmos en puerta
soledades en vilo.
Una está viva porque es tan intenso
ver vivir a los hijos
y porque se siente necesaria imprescindible
aunque el mundo bien pudiera andar
sin esta esperanza a trabajo forzado
que es una a toda costa y sin desmayo.
Una cree que cada día será bello
aunque a mitad de la mañana
nada pase más que el tiempo
nada suene más que
el teléfono urgente
nadie llame a la puerta
y la derribe
para entrar a saco en el derroche
de pasión y ternura que es la sangre
de una
tan terca en esto de vivir
y derramarse.
VERÓNICA CAPELLINO (Elisa-Santa Fe-Argentina)
Publicado en la revista Gaceta Virtual 63
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