Cae la noche con un raro silencio
Algún verso perdido del poema nace.
Fingiendo que aún sigues presente,
espero no sucumbir a tu olvido.
El reflejo de la luna que sangra,
la impúdica cicatriz descubre
en aquel corazón que allanaste.
Mientras cae el ocaso de una lágrima
Todo lo envuelve una leve claridad
que baja del cielo que una vez te di.
Vacío. Me desangro en mi soledad.
Cuantas veces pronuncié tu nombre.
En esta madrugada sin aurora.
Aún sabiendo que no supe tenerte.
Martín Paredes Aparicio.
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