En pos de la narrativa
que las musas me dictaban,
los sentimientos volaban
sin ninguna diatriva.
En locura mi dios, Shiva
lanzaba al aire sus besos,
por que los pusiera en versos
que colmaran su intención,
llegando hasta la razón
de mil pensamientos presos.
En sinfonía gloriosa...
mis ojos miran los suyos,
y quinientos mil arrullos
vienen sin sombra dudosa.
Grácil es la mariposa
cuando te perfuma el alma,
la sin razón está en calma.
Por eso le pido al viento
que no perturbe tu aliento
ni de tu mano la palma.
Carmen Elvira Azparren Caballero
No hay comentarios:
Publicar un comentario