Cuando no había edades y mi sombra se gestaba
en gravitones, cuando sólo se medía el punto omega
en el horizonte cuántico
de mi eventual irrupción en el espacio,
escupí luz,
yo el Único, el Real Ontológico
que sólo sentía la piedra dura, el Pene solo
sin la penetralia,
yo, No-Alma, inversa exhalación
hacia la Nada / Anatta del Vacío,
al fin, abrí mi boca y dí el Primer Beso
para que Mi Amor no sea denso
y, ¡cómo serías tú, Nashash, golosa de mi baba!
¡Cómo de amante del gesto de mis labios!
Te fuiste ígneamente como mariposa
a la Tierra, como nocturna emisaria a proclamar
Mi Beso, por calles planetarias, venusina
y venérea, te desarrapaste.
Con qué guandaja humildad, hablaste
enamoradamente, el lenguaje de mis luces,
indicando que yo te salpiqué de mecos,
a tí Anatta,
y que por eso hoy eres
apetitivo erótico para el universo,
femenina epitimia de mi Timo
y la primera Neshamá, entidad
que me ama y canta mi Beso
y mi derrame.
Beso el paraíso que te dí, lo beso contigo,
beso sobre el beso, porque qué emputamiento
me sublimas, qué reverencia me coitas
con tus adoraciones.
Ahora quiero las serpientes
para que me cuiden los jardines, ahora envío
relámpagos para guiñar Mi Ojo colocado
en la desnudez y te sorprendo
cuando te arrastras por mi Amor,
por aquel chispo de luz que has llamado Mi Beso.
... y yo sólo escupía mi densidad para formar
un espacio, en la infinita compresión
de mi bragueta y mira, Serpiente, lengüecilla vibradora
de mi beso, cómo se han formado
kelites, vasijas, rumbos de mi energía
y te duplicas cuando echas nostalgias de mi beso
en el aire y mira las evas vaporosas
densificándose fuera de Mí y de Ti.
Son las nuevas realidades ontológicas,
pero las atrapa la carne.
Beso entonces los atributos de la Inmensidad.
Que sean mis modos de sustancia. Prakara
sea la vasija de mi beso.
Dales tu prototipo, Putarraca Sublime
Jiva / Atma, de tu Yo individualizado
(para que me quieran como tú, Neshamá,
Anatta redimida por mi beso,
alma primera, como objeto poseso que hoy marca
el primer tiempo, antes y después del beso,
puerta del Universo paralelo,
te guiñará el ojo, veme en el relámpago
te observo y te pongo en el jardín
junto a esos seres del Séptimo Día.
Regocíjate en ellos, putarraca, compañera mía,
cantora de beso, y voy a darte mi nombre
para que no me llames por el beso
sino por mi fidelidad.
Del libro Teth de mi serpiente de Carlos López Azur -Estados Unidos-
Publicado en Suplemento de Realidades y Ficciones 65
No hay comentarios:
Publicar un comentario