(Para usarlo 10 años más tarde)
Aquí yace el poeta don Francisco,
apellidado Henríquez, sin más sello:
sin medallas colgándole en el cuello
y más fibras de dócil que de arisco.
Francisco del arado y del aprisco
que buscó de la vida lo más bello.
No vivió destellado en un destello
ni creyó merecerse un obelisco.
A los que leen mi epitafio ahora
también les llegará la misma hora
teniendo que vivir igual angustia.
Es hora de que escriban su epitafio,
a no ser que les toque un cenotafio
bajo cipreses de enramada mustia.
FRANCISCO HERÍNQUEZ
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