El verano es un olvido
prolongado
sobre la memoria
asolada
del laberíntico altillo.
Confiábamos, inolvidables,
corriendo sobre mares
ondulados de vaselina
y playas de corcho.
Cuando se nubló,
fuimos enviudando en el polvo
junto a otros inviernos
satinados.
MANUEL JESÚS GONZÁLEZ CARRASCO -Madrid-
No hay comentarios:
Publicar un comentario