Hoy en el aire
hay una increíble fragancia:
la de las rosas
de tu jardín,
la frescura del agua,
la brisa de una orilla,
las láminas de espuma...
-El canto de una sirena-
pero tú
no te das cuenta
de que no eres un pez
y una mano
descubre en tu cuerpo:
Escamas de pétalos;
blanco terciopelo,
nácar y pistilos
acariciando esa sabia intima
como gotas de luz.
Florece
la dama de noche
en espiral enigmática…
Y de una manera mágica
labramos al unísono
la armonía terrena.
JOAQUÍN LOURIDO ANDRADE
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