sábado, 6 de junio de 2015
LA MAJA DESNUDA (GOYA)
Abierta, como el alba,
con un sabor ligero de osadía entre la lengua
-luna, quizás, el seno enarbolado-
adelantas el raso caliente de tus muslos
y, sin pudor, nos miras.
Los brazos que recoges a modo de abanico,
dejan libre el espacio
menudo de tu cuerpo,
donde la luz sin cauce se derrama
y se embriaga en la copa de tu vientre.
El pincel se quedó transido de tu aroma.
Tú tendida a ese leve
calofrío de la seda,
serenamente aguardas quién sabe qué señales
mientras el tiempo cruza por tus ojos.
Carmen Rubio López -España-
Publicado en la revista Oriflama 26
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