Estoy sentado junto al río,
Hace frío, los pescadores se mueven ansiosos
esperando el pique de un gran pez,
que la mañana empiece a tener gusto.
Pasa un carguero vacío
sube indolentemente
hacia su destino rutinario.
Tal vez sus tripulantes quieran hablar
en un día brumoso como hoy.
Yo también quiero hablar, tengo un celular,
pero nadie sabe mi número.
Yo tampoco sé los números de los del barco.
Ahora… ¿de qué hablaríamos?
Saludos gastados de finales de año,
lugares comunes y vuelta al silencio.
¿Qué podría decir, que quiero viajar,
hacer ese trabajo?
Dirán que estoy loco, que quieren hacer el mío,
dormir con una mujer todas la noches, aunque gruña
y tenga mal aliento a la mañana.
Comunicación es solo una palabra vacía.
Seguimos siendo números día y noche.
La realidad es un hombre solo
que mira pasar un barco.
La vida le propone una vez más su ruleta rusa
y todas las balas tienen el nombre de esa mujer.
Francisco Alberto Chiroleu -Argentina-
Publicado en Suplemento de Realidades y Ficciones 63
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