martes, 23 de junio de 2015
AQUEL VERANO PASÓ
Cuando llegué a la blanca isla,
aquel verano hoy tan lejano,
florecían ya las bungavillas,
de una manera algo tímida,
unas retrasaban su floración,
y otras ya escalaban las tapias,
de un blanco casi casi cegador.
Y sus gotas de roja sangre...
iban formando inflorescencias,
contrastando con la blancura,
de las viejas casas "pagesas",
que aparecían entre los bosques,
de altos pinos muy tupidos,
como pinceladas blancas,
dadas por un gran maestro,
para embellecer aquel paisaje,
ya de por si muy bello...
Era hacia principios de julio.
Pasarán veranos¿No sé cuantos?,
pero aquél, fue muy diferente.
!Fue especial, fue aquél!.
Él que todos recordamos,
por un motivo o por otro.
Ése que nos trae la visión,
de las bungavillas floridas,
las mismas de aquellos días,
junto al mar Mediterráneo,
contra un blanco muy blanco.
Donde hoy se enredan recuerdos,
entre sus flores más rojas,
frente a nosotros...más viejos.
MARÍA LUISA HERAS VÁZQUEZ -Barcelona-
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