domingo, 7 de junio de 2015

AMOR


Soy,
mariposa de fatiga y polvo,
eres,
la selva de luz violeta.

Cada vez que pinto tus ojos sobre el banquete,
No sé
cuántas almohadas de virgen algodón
abrazo,

sesiones vacías
a pesar del polvo y alcanfor.

Mi niña tiene,
la figura del mar,
y el sabor del rocío,
y un cabello de viento.

Sus ojos son,
ayes de gitanos que roban el alma,
un baile en el espacio.

Sus labios son,
dos ríos de sangre anejados entre las heridas
y carcajadas de uvas.
¿Cuánto marfil necesita dios
para que tus dientes sean
dos costas de nieve y secretos?

Mi niña tiene
arrullar de paloma,
relinchar auténtico,
anuncia la penetración de la diáspora,
extrae desde el reino de la inanición
una primavera para la juventud del amor.

¿Por qué no se desprenden banquetes de mí?
¿Por qué no me divorcia ese polvo?
mientras tú, niña mía,
sigues siendo una rosa de gardenia
sobre el pecho infinito del sueño,
mientras yo tejo
un octavo color para el arco iris.

Ahmad Yacoub -Siria-
Publicado en Periódico de Poesía

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