sábado, 19 de julio de 2014

DESPUÉS DE LA LLUVIA..


Me miraba con anhelo en sus pestañas
postizas
yo le notaba el pudor amamantado en
sus mejillas,
musa tica alajuelense, espiga carnal,
beldad intacta,
hecha de noches y brisa de despaciosos
besos,
metal ligero, antaño sin nombre
hecho primavera.
Lo permanente se volvió instante,
geografía de ansias,
volumen de pensamientos al pasar,
blusa empapada
de lagrimas, senos hinchados de silicona,
entera, esbelta,
torcida sus jean ajustados, ahorcados
hasta los tobillos
todo un látigo despertado de ecos,
juventud sensual
y temperamento, violeta de aire amueblado
temblando al
caminar, terrestre vida femenina,
fría medalla
sin dueño, ella, garganta y sombra
perfumada,
hueso y dolor vital, cielo pusilámine.
Tanta años en ese andar,
bajo el azul batido, de ella este juglar,
mi idolatría
en aborto de ilusiones, una premura
detenida en la avenida
con la fatiga fresca que aun no olvido.
Mas bien caigo a fondo
sin huella
entre el espacio y el estimulo de su belleza.
Ese ballet, al aire
se sentía la premura sollozante en sus venas.
Todo el apetito
de la belleza que al pasar te cala,
aunque el regazo
de la realidad de otros no este contigo,
aun así
terminas soñando lo que no es tuyo.

Belén Aguilar Salas -Costa Rica-.

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