Cualquiera se puede preguntar para qué sirve la sed
el amor
la espera
el poema
el desamor
poemas para un suicidamiento
flores marchitas en la tumba de un perro
unas manos ajadas
una nación
una calle olvidada
morir sin ser
las sombras que huyen
una voz que mece la cuna
una mirada si no son paralelos los vaivenes
la calma
el amor
la paciencia
la sed
el dolor del alma
para qué sirven las preguntas que cualquiera se puede hacer.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
No hay comentarios:
Publicar un comentario