El vacío se desató lento,
como un eco persistente
que en silencio envuelve,
aparece inescrutable
y se extiende intolerable,
la insinuación ingrávida.
Después la súbita ruptura,
transversal y distante,
cruce de tiempos ilusorios,
vasta lentitud de reflejos
golpeando los espejos,
un camino hacia el olvido.
Entretanto la vida prosigue
su mundo de incógnitas,
mientras camino sin rumbo
con estos ojos tan extraños,
y por el remoto horizonte
sucede el desconcierto.
En este desierto de amor,
se que no habrá más oasis
para calmar esta sed de ti,
y aunque esta soledad
horade mi débil corazón,
igualmente te lloraré.
Así errante y proscrito
con este palpito repentino,
que tensa mi corazón
por los tramos perdidos,
y aunque no me recuerdes
ya no sabré olvidarte.
Ricardo Miñana
No hay comentarios:
Publicar un comentario