jueves, 17 de julio de 2014

CIGOTO


Está aquí esperando en la puerta
tu poesía oxidada olor a vinagre
nadie le enseñó a saludar mucho menos pedir permiso
aglutinante entre tanta multitud
puede ser que a pesar de todo siga siendo solo tu poesía
a nadie le interesa cómo haces para no resbalarte
cuando aclarabas su espalda
o esa vez que te mandó a la mierda
si piensas abrir ten en cuenta
no será lo mismo
cada línea se quedó inmóvil hasta que volviste a escribir
entendiste por qué el poeta puede ser un sicario o un santo
la diferencia entre el santo y el poeta el asesino y el poeta
el barrabás y el poeta el verdulero y el poeta el poeta y el poeta y tú
aun así sacar cada palabra
obligar a cargar con todo
sujetar con gran fuerza sus manos
entrar en su cuerpo mordisqueando el punto del primer verso
Esta es la tercera vez que toca y nada sucede
no se ha preparado nada para el almuerzo
ni siquiera un poco de buenas tardes
puedo notar en tus pupilas la decadencia y el terror de no saber qué hacer
la falta de ánimo la vena palpitando dejando ceniza
el golpe a la puerta es aún mayor
se tiñe tus manos del cordón umbilical - lo lleva puestoestás
y no estás te levantas caminas muerdes el labio inferior
tratas de no estar de colgarte
pendejo de saltar por la ventana
pero sí estás y se hincha la mirada - sigo escribiendotú
no eres lo que aún trato de entender
la manera que rascas tu Jean no resolverá
volverás a nacer
no quiero entender tampoco humear en estas líneas
sabes bien que pienso sangrar contigo
pero tú estás y tal vez no estás
seguiré escribiendo hasta que abras
Esa es una fuerte patada en la puerta
siento tantas ganas de esconderte donde acostumbraba fumar alegría
quizá ya se enteraron los vecinos
(empezará el murmullo de versos cercanos)
El dedo pulgar -gritas
el dedo índice alcahuetea
lloras como perra en celo
el medio siempre fue medio
no me interesa que siga apuntando el papel desapareces
y no asimilo por qué escribo pisoteando
rascándome la cicatriz que deja tu huella
sumergiéndome en gotas de saliva gotas de aire gotas de ceniza pura
y no pasa nada no sucede nada
Sigo escribiendo
a pesar de tu herida y tu poesía y la puerta
pero sabe que existe apetito para tanto aullido y aventadas de madre
así es aventada de madre es tu apellido que me embriaga
detrás de la puerta el mundo vuelve a reclamarte
detrás de tu espalda esta mi pecho arañado / fijo a la deriva
está el aliento el deseo de no tocarte más
de no tatuarte o tajarte el cuello
y nada sucede no existe motivo para seguir esperando
y nada sucede no existe motivo para seguir esperando
y nada sucede no existe motivo para seguir esperando
mientras sigue la puerta sin culpa alguna
el chillido de su manija
es violentado como un gran pene
atropellando algo una y otra vez una y otra vez una y otra vez
te sientas rascas tu Jean pero sabes que no es así
sigo escribiendo para bendecir tu encuentro
me doy cuenta que falta poco para que acabe todo para abortar o inseminar
se acerca el último chillido el más agudo como una abeja gigante y empachada
el gran pene sepultó y atravesó todo
aunque el mundo sabe de puerta
no existe la puerta / no existo pero tú estás y no estás
entiendes te acercas con olor a vinagre
y el puñal de su mirada
es goma de mascar
rascas mi espalda
esa eres tú ya no me volverá a encontrar
sigo escribiendo
no la última palabra que se aproxima
siento el latido de sus pasos acortando tu mundo
levantas la mirada sonríes tragas silencio respiras mueres muero
no es olor a vinagre
es olor a poesía

Efraín Altamirano Cáceres -México-
Publicado en la revista Delirium Tremens 9

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