sábado, 19 de julio de 2014
ASÍ MUERE UN GUAJOLOTE
Por teléfono padre dice que sacrifica un pavo,
-No es navidad, él tampoco es carnicero-.
Lo repite con su risa insignificante
como atragantado con una porción de grasa.
Padre dice que me ama,
mientras con aguardiente embriaga el ave
y sus palabras zumban en mi oído
como una mancha de sangre seca.
Al otro lado del aparato padre se despide.
Mi rostro: ave degollada.
ANGÉLICA BELTRÁN
Publicado en la revista Arquitrave 55
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario