viernes, 18 de julio de 2014

AMIGA INCONDICIONAL


Ya no existe aquella lluvia que me golpeaba las andanzas, ni el sol tornasolado iluminando las tardes coloradas. Arrumbó la gente que despertaba en madrugadas, cuyas sudorosas miradas, palpitaban esperanzas.
Alejadas andan mis ideas aferradas de la mano con mis ayeres matutinos. También se fueron los caminos con sus torpes acrobacias. Queda tan poco; hasta mí casa quiere desprenderse, viajar como un pájaro aliviado que no se cansa nunca. Las plantas, animales ahora crecen en las selvas; en las playas. Las construcciones ya arrancaron de raíz su vana procedencia. Sólo quedo yo y mi amiga incondicional que siempre me visita.

JOAQUÍN LOURIDO ANDRADE

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