jueves, 7 de noviembre de 2013

UN LUNES CON LOS NIÑOS DEL MUNDO

EL PERÚ ES UN PAÍS DE POETAS Y LITERATOS
Y DE AMIGOS DEL MUNDO

LA POESÍA LIBERA AL HOMBRE

Y me levante
De aquel sueño del alma, y bostece una paloma
En el aire...
Cual una golondrina en el mar...
Una alondra volaba una gaviota entre la mora
Y la tuna y el capulí...
Un colibrí chupaba el néctar de una flor
Al polen de una fragancia de perfume de dalias y de magnolias
Moviendo sus alas en las plumas de un ramo
de corolas... de primaveras...
Y sentí la brisa gélida del invierno
Atizar mi cuerpo desnudo y descalzo andaba
en las arenas y el mar
de ese paisaje de las riberas y de las costas
de los canarios y de los albatros
en esas lluvias y roció y flor a la luna
del sol de la tarde
a los crepúsculos de las hojas de las palmeras
de cocos...
cayese mi soma cual una lagrima de otoño
en esas aguas marinas
que humedece el verano de verano
e invierno...
Y sintiese morir
en primavera la mariposa y la rosa en un nido
de ave y flor...
Y llore a la melancolía del rió...
en esos sus negros ojos de mujer...
hojas marchitas caídas de las ramas
de las arboledas
a la corriente de las aguas del rió empapada
de lagrimas
secaba aquella cabellera que cubriese la faz
angustiada, desesperada
de la almendra
en su capullo de cielo ceniciento...
Y quise gritar al viento que atiza al follaje,
al sarmiento y al fruto del árbol de palto...
sembrado en el mar...
Y nadie, oyese aquel silencio latir
en el corazón...
Y me hundí en aquellas fosas marinas
profundas de algas, y algas
y coral...
Aquel lugar era bellísimo, maravilloso,
grandísimo...
Y ande en esas sus aguas de caminos
acuáticos
y me sentí feliz en su vientre...
Y mis pies y mis brazos, convirtiesen
en aletas de pez...
Y mi cuerpo, en cuerpo de pez...
Y mi cabeza, en cabeza de pez...
Y nade, como un pez en el mar...
La mar
era tranquila, serena... en esas sus aguas marinas
verde azulinas...
Al sol de las estrellas de los salmones
iluminaban las luciérnagas
aquella noche...
Al canto de los langostinos en un acuario
de piedrecillas coralinas y de plantitas acuáticas
verde albinas...
Y destete
como un niño recién nacido
en la leche materna de aquellos senos
de mamá...

MANUEL RICARDO PIZARRO DE LOS SANTOS

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