domingo, 10 de febrero de 2019

CAMINOS / ÁRBOL


CAMINOS

1.

A tumbos el viento monta el corazón bravío, y ninguna sombra lo derrumba.

El aire corrige mis pasos, el polvo hollado los perfila.

Colma la noche de tañidos quien abre sus manos y palpa todo cuánto el agua designa.

Y por la sangre que late adentro sigue el cielo tendido a lo lejos. Entre tantas cosas, este camino elige el eco.

2.

Resuena el nombre del viento en las formas perdidas, donde palpita el corazón encumbrado. Igual el tiempo, vacío y pleno, tras el cristal roto de los recuerdos.

La mirada busca tanto que el aire es descubierto.

Y en las ramas de otros labios o en el puño de otro cuerpo, pasta el animal cautivo del miedo.

3.

La sangre sigue su viaje, no la detiene el pensamiento o la voz si son heridos.

Cuando el aliento parte, atrás queda el camino.

Ante lo indecible se despide el viento. Y frente al abismo es lengua el aire.

Pese al ruego, el corazón carga a cuestas el latido, como la hormiga el sendero, cuando levanta cien veces su propio peso:

ÁRBOL

1.

Tan raudo el árbol que las hojas mecen los párpados con su prisa.

A esta hora ya la sombra vigila el día. Cuando los frutos prodigan destellos, en la luz pastorea sus dudas la dicha.

Mientras sea hierba el aire furtivo, como una flor en los labios, el rastro de esa mirada descubre las llanuras del sigilo.

Al ayer va llegando el decir del latido constelado.

2.

En la distancia palpita, sumergido, el instante.

Poco a poco las raíces asoman entre los huesos, y la sabia tañe de brotes el horizonte del sueño.

Camina la noche, próximo de la orilla el primer nombre. Como otro leño más ardiera la infancia desde entonces.

Porque la luz no dura en las manos para llegar entera hasta los labios, el aire de la sombra es más hondo a cada paso.

3.

Allá, donde abre sus párpados el misterio, lo visto de la soledad, tras el follaje, revela sus secretos.

La voz no abarca el todo de nuestra ceniza, ni alcanza el eco en que suele navegar el latido luego, acaso lo cavado hasta el silencio.

Felipe García Quintero -Colombia-
Publicado en Luz Cultural

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