DESTELLOS EN LA NOCHE
De esta arboleda
tomá tu color
o tu desdicha; y tomá
tu mar, tu vaso...
Todo suena, pareciera,
a nueces secas. Pero
también suena un río
grandioso
que aún no escuchas.
DESPUÉS DE TODO
Después de las
tormentas
y de todos los
granizos,
inclusive después
de creer
que poco o nada
es posible,
ninguna hora,
ningún río,
después de los
entierros o
destierros,
o cuando parece
que el aire
se aquieta o se
cancela,
ahí se abre la flor,
y dice,
como si fuera
el primer día.
LOS ÁRBOLES
Los árboles
son extraños;
saben algo
que repiten;
las semillas
los piensan,
los desean
y los hacen,
profundas e
incesantes,
contra la sed,
contra la noche.
Eduardo Dalter -Argentina-
Compartido por Rolando Revagliatti
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