Leyendo sobre el amor
él susurrando me dijo:
yo soy, sigo siendo y he sido,
consejero en el dolor,
cómplice frente al destino,
por mí hoy caminan juntitos
almas que un día decidieron
vivir para siempre unidos.
Yo soy ese caminante,
eterno, fiel, cálido amigo,
yo les he visto sufrir,
o ser felices conmigo,
soy aquella medicina
la de primeros auxilios,
yo acudo a curar los males
también a evitar suicidios.
Mis brazos están siempre abiertos
para aquellos que han caído,
en desgracia o desamor,
en la tristeza u olvido,
soy el camino que Dios
en su verdad ha esgrimido,
yo soy la vida y también,
soy tu oasis, ven conmigo.
Eso me dijo el amor,
platicando un día conmigo,
a diario acudo a leer,
las páginas de ese libro
él me abraza con pasión,
con un sincero estribillo:
Él nunca deja de ser,
es por esto que es sufrido.
José Rueda Ardila.
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