jueves, 25 de enero de 2018

NO ES JUSTO


No es justo continuar jugando
de forma irresponsable con el pueblo,
quien sigue esperando ilusionado
unos gratos resultados;
que la paz inunde nuestra patria
y
no la zozobra
a la que nos han acostumbrado.
Es merecido después de tantos...
tantos años de rayos,
centellas
y
muchos truenos,
humanos
y
terrenos,
de acoso irracional...
que en el campo se disfrute
de un aureolado renacer
bañado por el destello
de un albo despertar;
alegradas las mañanas
por el gorjeo de los pichones
y
de los pájaros canoros
nos deleite su trinar.
Roguemos que se acallen
los zumbidos de las balas
y
las bombas arrumadas
dejen de estallar;
y
nuevamente las campiñas
y
collados
se embriaguen con el aroma
esparcido por el viento
en su diario divagar,
vestidos de colores
luciendo su frescor;
así tranquilamente
disfrutaremos recorriendo los senderos,
despojados del temor
que ha venido invadiéndonos hasta el momento
de quedarnos desmembrados
y
algo más;
como es ver a los niños desamparados
mendigando en la estancia
y
la ciudad.
Confiemos que nosotros
podamos abrazarnos con cariño
y
no para compartir la desgracia
y
el dolor;
que brillen nuestros ojos de alegría
y
no enrojecidos de llorar
y
exploten los pechos de alegría
cuando los chiquillos sonrientes
se gocen las cabriolas al jugar
acompañados como es justo,
por la mamita
y
el papá,
que en el campo es el jefe del hogar;
sin el miedo prematuro
de quedarse en la orfandad.
El viraje se obtiene
encarando el problema,
venciendo la timidez
sin que falte el sobijo,
el vendaje
y
ante todo,
abundante honestidad.
Invirtiendo,
educando
y
haciendo posible el logro laboral;
los ricos que aporten
y
no pasen de agache
como es la costumbre de esta clase social.
El pueblo labora
y
no espera limosnas,
más, sí que lo traten con respeto
y
equidad.
Si queremos el cambio
de una patria agonizante,
al país anhelado,
esto puede lograrse con proyectos concretos,
para que pierdan su auge
las huestes rebeldes,
los bandidos pistoleros
y
demás entes armados;
no con peculados,
mentiras
y
enredos,
lanzando a los jóvenes al ruedo,
para que aprendan de los padres de la patria
los trucos perfectos,
para salir victoriosos al momento de robar.
Poco se gana saliendo a las calles
dizque a protestar,
convirtiendo la marcha en un carnaval,
soltando palomas,
enarbolando banderas,
batiendo pañuelos,
gritando consignas
desde el principio hasta el final
y
los caudillos hablando,
nada más...
que por hablar;
transformando la caminata
en un suceso elctoral
y
el resultado sigue siendo igual,
porque los partidos actúan similar.
Esas manifestaciones son el apoyo
a un compromiso real,
para que nos cumplan lo acordado
sin dejarnos engañar;
ahora que el hambre nos acecha,
el desempleo nos atosiga
y
la sangre nos ahoga,
nuestra gente agobiada grita:
¡ya es hora de parar!

Gerardo Carrascal Santiago -Colombia-

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