Tú eres la sublimación del firmamento,
la eterna lindura, que envuelve ímpetu,
la sosegada floración, que nutre amor,
la luz perfecta irradiada por tu encanto.
Tu gran sublimidad, ilumina el corazón,
bella, emblemática y mirífica soberana,
derramas gotitas de dulzura tan divina,
efervescente ternura que brota pétalos.
Tu atracción rosal vierte ricos barnices,
exploraré tu sendero efusivo seductor,
será exquisitez, que embelese siempre,
serene el corazón influida de inspiración.
Julio C. Portella M. -Perú-
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