miércoles, 24 de enero de 2018

LA TORMENTA DEL POETA


Lenguas de papel
y rayos sobre el escritorio
nada que hacer,
todo está en el purgatorio,
va a amanecer,

la noche se fue en él,
el día aparece absolutorio,
nada sabe de aquel,
sólo el fútil preparatorio,
de su marcha y correr,

y recuerda el ayer,
cuando el beso aleatorio
cegaba todo su ser,
y se alzaba rogatorio
de su agua y su sed,

tormentas ha de leer,
de su propio puño notorio,
pues su alma al verter
letras de mal enjuagatorio,
desata su ira por doquier,

son poemas de un querer,
acabado en el dormitorio
de una habitación, al entender
que todo fue ilusorio,
ya sólo queda un dossier,

va muriendo al saber,
que lo que fue su territorio
ahora quema y al arder
arrasa un llanto remisorio
sin consuelo ni comprender,

sólo el poeta pudo ver
una silueta en su inspiratorio,
sólo el poeta supo conocer
la verdad en el suplicatorio

Angel L. Alonso

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