sábado, 6 de enero de 2018

LA PIEDRA


Recostada en la costera
y llorando sin parar,
la sirena pedía guerra
y el marino pedía paz!

Ella reclamaba entera
mirando sin titubear
el marino tenia pena
la sirena quería hablar

Él, la hallaba tan plena
tan dolida, tan fácil de amar
ella, envuelta en su condena
de no poder olvidar

Pero el marino se aterra
y se da a perder al mar
y con una mueca seca,
deja a la sirena, sin poder
hablar

Yace ahí, muerta y seca
aunque la acaricie el mar
aunque es bella su silueta,
la sal no viene del mar.

Viene de su onda pena
que enterró donde el manglar
de una profunda tristeza
que no ha podido olvidar

Y aun así su hermosa figura
adorna el hermoso palmar
y desde su piedra obtusa
despide así marinero
al embarcar.

Jaky Valdez -México-

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