Érase una noche muy silenciosa,
tu alma, gritaba tanto que me amaba;
ella desesperada se entregaba
rogaba ser escuchada, lloraba,
Amaba con frenesí, para mí,
sabía que le esperaba y volar;
ella anhelaba cada reencuentro,
son mundos recorridos, suspirando.
Nerviosa, noches de muchos insomnios,
abrazados con pasión y ternura;
Sincronización, conexión, gemidos.
Silencio ignoto; gritos y sollozos,
amaneceres ricos de belleza,
victorioso el amor entre alborozos.
F. Janeth Elizarraraz O.
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