Zarzas flameantes de pasión me atraen,
me seducen, me incitan, hacen arder,
en mi pecho la pasión y corro entonces
hacia esa visión nocturna que eriza mi piel.
Y florecen como llamas, febriles sueños,
ilusiones, que trato de tocar con mis dedos,
pero se escapan, vuelan como el humo,
en medio de esa noche de insomnios y desvelos.
Son las alas del amor que suben, vuelan,
a un infinito sin estrellas, sin cielos,
pero que al escapar, me queman;
Me cautivan, me someten, son quimeras,
es el hechizo de la flameante ensoñación,
que me abrazó y sus llamas hoy me queman.
JOSE RUEDA A.
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