viernes, 26 de enero de 2018

CUANDO YO AÚN NO ANDABA... YA ELLA VOLABA


Un día a muy temprana edad, súbitamente florecí,
en medio de un olivar, creo que los olivos
siempre me buscaron a mí, no sé si para bien
o para mal... allí nació la carne que se hizo
luz entre mis venas y carne de mi carne.

Se hizo huella y amaneció noctámbula y trémula
se refugió entre mis brazos como una corderita
abandonada y sin madre, yo demasiado joven
y aún dormido y confiado desperté mucho más tarde
que ella; -quizás demasiado tarde-.

Cuando yo aún no andaba ya ella volaba...
Fui su esposo, su esclavo, su mártir
y mi voz profunda solitaria aún vaga
por aquellos extensos olivares.

Siempre acudía a sus falsas llamadas
con mi corazón herido en las manos;
pues ya sospechaba que en silencio me engañaba...
mis suspiros naufragaban en las esquirlas de la noche
pensando siempre en su cuerpo casto de doncella indomable.

Fue la primigenia que rodearon mis brazos,
destrozó mi tierno corazón de un sólo zarpazo...
y mi dulce saliva se convirtió en hiel amarga y mis lágrimas
en sal, que al resbalar por mis mejillas quemaron mi cara;
Así me perdí en el abismo de la razón en las salinas
de los viejos páramos del que lo perdió todo...

RAFAEL CHACÓN MARTEL 

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