Se ahoga el silencio en llanto eterno,
sufrimiento que retuerce el corazón,
lágrimas que ronda sobre el rostro,
dejando en su paso
cicatrices que marcan el dolor,
que el alma siente,
verdugo del ayer en su decaer,
el cual alimente el pensamiento
que traiciona el hoy,
mar de lágrimas y sueños rotos
reflejan el rostro del que se enrolla
como feto en su morir,
silencio ensordecedor que apuñala el pecho
del que con un grito
pide a los cielos su muerte en agonía eterna.
CÉSAR TORRES -El Salvador-
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